Durante la primera infancia, uno de los recursos más utilizados en los centros infantiles durante las jornadas es la lectura de cuentos; y en casa las familias también disfrutan de esos momentos en los que comparten un rato con los peques mirando, leyendo o contando cuentos. Esto es debido a que a través de la literatura infantil lo que se consigue es crear un ambiente placentero y de relax que ayuda a establecer y mejorar los lazos afectivos entre los niños y las personas de su entorno, siendo éste uno de los objetivos principales de esta actividad con la literatura infantil.

¿Qué tipo de cuentos son convenientes según la etapa evolutiva de los niños?

Como ya hemos comentado anteriormente, uno de los objetivos de la literatura infantil y de las personas que trabajamos en centros infantiles con los niños, es crear un ambiente afectivo y tranquilo pero también desarrollar diferentes capacidades como la atención y el disfrute por los textos escritos, potenciar valores como el respeto, favorecer el aprendizaje y desarrollo del lenguaje y, por último, ayudar al conocimiento de la realidad que rodea a los peques. Con esto lo que pretendemos decir es que cuando facilitamos a los niños un cuento, estamos utilizando un recurso muy útil para su desarrollo integral, y es por esto que cada etapa evolutiva necesita de un tipo de cuento que se adapte a las necesidades y demandas específicas de los niños.

Desde nuestra experiencia en las aulas de los centros infantiles y observando a los niños de 0 a 3 años hemos podido llegar a las siguientes conclusiones/recomendaciones:

En los primeros meses de vida la literatura y los cuentos como tal no se usan, pero podemos utilizar recursos como nanas y retahílas que acercan al niño a la palabra y al gusto por ésta.

A partir de que los peques son capaces de asir objetos con las manos podemos empezar a utilizar los cuentos. Hay que tener en cuenta que durante esta etapa los niños están descubriendo el mundo a través de todos sus sentidos por lo que recomendamos libros blanditos que puedan coger fácilmente, puedan tocarlos descubriendo diferentes texturas y formas y también puedan llevárselos a la boca. Debemos tener en cuenta que los niños durante los primeros meses de vida utilizan principalmente el sentido del gusto para descubrir y explorar.

A partir de los doce meses aproximadamente recomendamos libros de tapa dura y páginas gruesas que facilitan su manipulación, preferiblemente cuentos con grandes imágenes en cada página que acercan a los niños al descubrimiento de la realidad, imágenes de animales, de objetos cotidianos; imágenes con bastante colorido que llamen su atención y que intenten reflejar la realidad lo más fielmente posible, evitando lo máximo posible personajes típicos de la fantasía como duendes, monstruos, brujas…. porque a estas edades los niños tienen dificultad para distinguir entre lo que es real y lo que es fantasía y puede crear duda en su proceso de exploración de la realidad.

En lo que respecta al argumento de los cuentos es conveniente que durante esta etapa no sean cuentos muy largos, recurriendo a pequeñas narraciones, poesías, rimas o retahílas con un vocabulario y una estructura gramatical lo más sencillas posible que permita a los niños mantener el interés y la atención.

Por último no podemos pasar por alto que para los niños tan pequeños los cuentos son un juguete más a través del cual explorarán, descubrirán cosas nuevas, se sorprenderán de estos descubrimientos, y sobre todo se divertirán y disfrutarán.

Tal y como dice el escritor  Cesar Fernández García:

La literatura debe ofrecer al niño herramientas y ayudas para entender el mundo

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